Patologias Que Cuasan Dolor Precordial?

Patologias Que Cuasan Dolor Precordial
Enfermedades como artritis o la fibromialgia, también pueden producir dolor torácico.

  • Esofagitis.
  • Espasmo esofágico o trastornos del movimiento del esófago.
  • Úlcera gástrica.
  • Pancreatitis.
  • Colecitistis.
  • Ansiedad o trastorno de pánico.

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¿Qué provoca dolor precordial?

Dolor precordial, ¿será cardíaco? Trastorno de la motilidad esofágica provocado por el ejercicio | 25 OCT 10 El dolor precordial se puede originar por problemas extracardíacos, entre otros, trastornos de la motilidad esofágica. El diagnóstico de alguno de estos trastornos puede disminuir significativamente el riesgo de hospitalización por presunto síndrome coronario. Introducción El dolor precordial es un problema frecuente. Sus causas son numerosas y, en algunos pacientes, pueden coexistir y hasta superponerse. Es decir, que el dolor precordial en pacientes con enfermedad coronaria (EC), incluido el dolor provocado por el ejercicio, se puede originar, no sólo en el miocardio, sino también en fuentes no cardíacas. Las causas más frecuentes de dolor precordial no cardíaco (DPNC) son enfermedades del tubo digestivo superior, como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), trastornos de la motilidad esofágica y úlcera gástrica y duodenal. Su prevalencia entre pacientes con enfermedades cardiovasculares o sin ellas parece ser similar. El ejercicio puede inducir isquemia miocárdica, así como alteraciones de la motilidad esofágica y reflujo gastroesofágico (RGE) y reproducir de esta manera el dolor precordial. Por ello, el monitoreo simultáneo de la función esofágica y del electrocardiograma (ECG) durante la prueba de esfuerzo en cinta sin fin, además de acortar el tiempo destinado a los procedimientos diagnósticos, puede tener otros beneficios, ya que proporciona la oportunidad de investigar el corazón y el esófago al mismo tiempo. Los objetivos de este estudio fueron: – Investigar la relación entre los trastornos de la motilidad esofágica provocados por el ejercicio y el pronóstico para los pacientes con dolor precordial. – Comparar el efecto sobre la motilidad esofágica de una prueba de esfuerzo en cinta sinfin en pacientes con o sin signos previos arteriográficos de EC. – Determinar la influencia del tratamiento recomendado sobre el riesgo de hospitalización debida a presunto síndrome coronario agudo durante un seguimiento de 2,7 años. Materiales y Método Se estudiaron 63 pacientes de 40-70 años, hospitalizados para procedimientos diagnósticos debido a dolor precordial recidivante tipo angina (definido como síntomas precordiales inducidos por el ejercicio y que desaparecen tras el reposo o la administración de nitroglicerina). El cardiólogo diagnosticó que los síntomas no eran de origen cardíaco. Estos síntomas habían sido resistentes al tratamiento orientado hacia el aumento de la reserva coronaria (en pacientes con EC) y al tratamiento empírico con inhibidores de la bomba de protones (IBP). Antes de los procedimientos gastroenterológicos se efectuó una arteriografía coronaria en todos los pacientes. Del grupo estudiado, 28 pacientes (44%) tenían cambios arteriográficos significativos, con > 50% de las arterias coronarias estrechadas, pero no aptas para la revascularización y 35 pacientes (66%) tenían arteriografías coronarias normales o ninguna lesión obstructiva. Se efectuó la consulta gastroenterológica en todos los pacientes a fin de diagnosticar causas de dolor gastroenterológicas y cardiológicas superpuestas. Esto fue de interés en especial en pacientes con EC que no tenían cambios en el intervalo ST del ECG acompañando al dolor precordial durante la prueba de esfuerzo o que no padecían otros síntomas esofágicos aparte del dolor precordial. Afortunadamente, no se produjeron los criterios de valoración habituales, tales como muerte o infarto de miocardio dentro del período de observación, por lo que el criterio de valoración fue la hospitalización debido a presunto síndrome coronario agudo. En todos los participantes se efectuaron anamnesis, examen físico, medición de pH y manometría esofágicas y una panendoscopia con biopsia gástrica y esofágica, medición del pH y manometría esofágicas de 24 horas y una prueba de esfuerzo en una cinta sinfín con monitoreo simultáneo continuo del pH y la manometría, Para los pacientes con trastornos hipertensivos de la motilidad esofágica, (esófago en cascanueces o espasmo esofágico difuso), se recomendó un antagonista de los canales de calcio. El tiempo promedio de seguimiento fue de 977 ± 249 días. Para continuar leyendo debe ingresar con su usuario de IntraMed : Dolor precordial, ¿será cardíaco?
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¿Qué es enfermedad precordial?

¿Qué es el síndrome de dolor precordial? Precordial significa ‘en la parte delantera del corazón’. El síndrome de dolor precordial es una causa muy común de dolor toráxico en niños mayores y adultos jóvenes. Con frecuencia conlleva a exámenes, consultas con especialistas y ansiedad innecesarios.
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¿Qué es angor precordial?

La angina de pecho es un tipo de dolor de pecho causado por la reducción del flujo sanguíneo al corazón. La angina de pecho es un síntoma de la enfermedad de las arterias coronarias. La angina de pecho también se llama ‘angina pectoris’.
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¿Cómo se diagnóstica el dolor precordial?

REVISIONES Dolor torácico Chest pain D. Crespo Marcos, F.J. Pérez-Lescure Picarzo, M. Zambrano Castaño Pediatras. Cardiología infantil. Unidad de Pediatría. Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Alcorcón, Madrid. España. Los autores declaran no presentar conflictos de intereses en relación con la preparación y publicación de este artículo.

  • Dirección para correspondencia RESUMEN El dolor torácico es un motivo de consulta relativamente poco frecuente en niños y adolescentes.
  • No obstante, genera gran ansiedad y preocupación al niño y a su familia, pues es percibido con frecuencia como una patología cardíaca potencialmente letal.
  • Presentamos una revisión del tema, incidiendo sobre el diagnóstico y el manejo inicial de estos pacientes.

Palabras clave: Dolor torácico. Patología cardíaca. Manejo inicial. ABSTRACT Chest pain is a relatively uncommon reason for consultation during childhood and adolescence. Nevertheless, it may be alarming for the patient and family, due to the fact that it is usually misinterpreted as a potentially lethal cardiac disease.

  • We present a review about this topic, focusing on diagnosis and initial management of these patients.
  • Ey words: Chest pain.
  • Cardiac disease.
  • Initial management.
  • Introducción El dolor torácico supone el 0,25-0,5% de las consultas en los servicios de urgencias pediátricos (1 de cada 200-400 niños) 1-3,
  • Genera gran ansiedad y preocupación al niño y a su familia pues es, con frecuencia, percibido como una patología cardíaca potencialmente letal.

Si bien presenta un origen cardiovascular en muy pocos casos (0-4%) 1-3, debemos tenerlo presente en el diagnóstico diferencial. Casi siempre se trata de un proceso benigno, aunque muchas veces es recurrente, prolongado y difícil de tratar. No tiene preferencia por un sexo y predomina en adolescentes. Clínica Las manifestaciones clínicas dependen de la causa subyacente 2,3 : 1. Idiopática (12-85%): episodios intensos, cortos y recurrentes, sin otros síntomas asociados, relacionados o no con el ejercicio. Puede producir una ansiedad importante y llegar a interferir con las actividades cotidianas, aunque no es lo habitual. No suele tener una evolución prolongada (dura unas semanas o unos pocos meses). La exploración física es normal y el dolor no es reproducible.2. Musculoesquelética (15-43%): suele existir antecedente de traumatismo o ejercicio intenso. Las molestias empeoran con los movimientos y con la respiración profunda. a) Costocondritis (9-22%): episodios de dolor leve-moderado en la cara anterior del tórax, en las uniones condrocostal, esternoclavicular o esternocostal. Puede afectar a uno o más cartílagos costales. Suele ser unilateral aunque también puede ser bilateral. Lo más frecuente es que se produzca en la 4. a -6. a unión condrocostal izquierda. Es reproducible a la palpación, puede persistir varios meses y es más frecuente en niñas. b) Síndrome de Tietze: rara variante de la costocondritis. Afecta a los cartílagos costales superiores (habitualmente a la 2. a unión costocondral o esternoclavicular derecha) y cursa con tumefacción evidente (a veces con eritema). Puede prolongarse durante meses o años. c) Síndrome de pinzamiento precordial (o punzada de Teixidor) 4 : es un dolor intenso de inicio brusco y duración breve (segundos o minutos) localizado en el borde esternal izquierdo. Ocurre en reposo o tras ejercicio poco intenso, muchas veces al flexionar el tronco o al sentarse con los hombros caídos. Empeora con la respiración profunda y mejora en sedestación con la espalda bien erguida. Tiene carácter recurrente, su frecuencia y duración son muy variables, y no es reproducible. d) Síndrome de la costilla deslizante 5 : dolor en relación con las costillas 8. a -10. a, que no están fijadas directamente al esternón y se encuentran unidas entre sí mediante tejido fibroso. Por laxitud de éste, pueden deslizarse una sobre otra y provocar un chasquido seguido de un dolor intenso en el borde costal inferior. Se suele relacionar con el ejercicio físico, y el dolor puede persistir durante horas. Es reproducible traccionando con los dedos el borde costal hacia delante, mediante flexión del tronco o con inspiración profunda.3. Respiratoria (12-21%): a) Asma/tos: son las principales causas respiratorias y generalmente están relacionadas con la sobrecarga muscular. No es infrecuente que sean remitidos a cardiología niños con asma inducido por el ejercicio, pues refieren dolor torácico opresivo y disnea en relación con la actividad física. En tales casos conviene indagar sobre la presencia de tos o ruidos respiratorios, así como saber que muchas veces únicamente se quejan de escasa resistencia al ejercicio. b) Neumonía: se suele asociar a dolor torácico (en ocasiones es referido como abdominal), fiebre y otros síntomas respiratorios. c) Derrame pleural: dolor que empeora con movimientos respiratorios profundos. Puede asociarse a fiebre o disnea. Pueden objetivarse matidez en la percusión torácica e hipoventilación. d) Neumotórax: dolor torácico brusco e intenso que se irradia a la espalda, acompañado de disnea. Puede haber antecedente traumático. Es más frecuente en personas con fenotipo leptosómico (altas y delgadas). En la auscultación pulmonar se puede objetivar hipoventilación. e) Neumomediastino: inicio brusco con dolor torácico, disnea y disfagia. Es más frecuente con fenotipo leptosómico y tras la inhalación de drogas vasoconstrictoras (cocaína, marihuana o éxtasis). En la auscultación cardíaca se suele identificar una crepitación sincrónica con la sístole (signo de Hamman). Puede haber enfisema subcutáneo. f) Pleurodinia: muy poco frecuente. Se produce cuatro días después de la infección por enterovirus y presenta inicio brusco de fiebre y dolor torácico (intenso, espasmódico, dura minutos u horas, presenta cortejo vegetativo y afectación del estado general y empeora con la respiración). La auscultación pulmonar y la radiografía de tórax son normales.4. Psicógena (5-17%) 6 : suele tratarse de un dolor atípico, con clínica vaga, cambiante y prolongada. Se asocia con otros síntomas como cefalea, mareos, dolor abdominal y crisis de ansiedad. Casi siempre pueden identificarse acontecimientos desencadenantes (separación paterna, fallecimiento de un familiar, conflicto escolar, etc.). Es más frecuente en mujeres adolescentes.5. Gastrointestinal (4-7%): a) Reflujo gastroesofágico 7 : es la causa digestiva más frecuente. Es un dolor retroesternal quemante ascendente tras las comidas que empeora en decúbito. b) Esofagitis: dolor retroesternal intenso en relación con la ingesta. Puede acompañarse de disfagia. A veces puede objetivarse dolor en la palpación epigástrica, en posible relación con una gastritis subyacente. c) Ingesta de cuerpo extraño/cáustico: debe sospecharse en niños pequeños. Dolor/molestias a nivel retroesternal. Puede acompañarse de disfagia y sialorrea, de etiología no aclarada. d) Colecistitis: dolor pospandrial tipo cólico en el hipocondrio derecho.6. Cardiovasculares (0-4%): a) Arritmias 2,3 : – Taquiarritmias: la taquicardia supraventricular es percibida con frecuencia como un dolor torácico, sobre todo en niños pequeños. Los episodios suelen tener inicio y fin bruscos y asocian fatiga y cortejo vegetativo. Pueden estar relacionados o no con el ejercicio físico. El electrocardiograma (ECG) basal puede ser normal (lo más frecuente) o mostrar anomalías que predispongan a padecer taquiarritmias (QT largo, QT corto, síndrome de Brugada, displasia arritmogénica del ventrículo derecho, síndromes de preexcitación). – Extrasistolia: en ocasiones, los niños pueden referir los latidos ectópicos prematuros (supraventriculares o ventriculares) como episodios breves de dolor o disconfort torácico. Muchas veces se quejan de “un vuelco al corazón” seguido de “el corazón se me para” (pausa compensatoria). b) Anomalías estructurales 2,3,8 : – Con obstrucción del tracto de salida ventricular izquierdo: las más frecuentes son la estenosis aórtica (subvalvular, valvular o supravalvular) y la miocardiopatía hipertrófica obstructiva. Pueden producir síncope o muerte súbita, así como dolor torácico de tipo isquémico (opresivo, intenso con cortejo vegetativo, precordial/retroesternal, irradiado al cuello, a uno o ambos brazos, a la espalda o al abdomen, en el contexto de estrés físico o psíquico, o tras una comida copiosa). En la auscultación cardíaca suele llamar la atención un soplo sistólico claramente audible, con máxima intensidad en el borde esternal derecho alto, que aumenta en bipedestación y mediante maniobra de Valsalva. En el ECG se suelen objetivar signos de hipertrofia ventricular izquierda u ondas Q patológicas. – Prolapso de la válvula mitral: asociación muy controvertida 9 entre esta anomalía valvular y el dolor torácico (localizado en ápex, de corta duración, no relacionado con ejercicio ni con estrés emocional; atribuido a isquemia endomiocárdica del ventrículo izquierdo o de los músculos papilares). Hallazgos frecuentes en pacientes con prolapso mitral: chasquido mesosistólico seguido de soplo telesistólico (sin insuficiencia) e inversión de la onda T en derivaciones de cara inferior (II, III, aVF). El prolapso mitral es muy frecuente en caso de conectivopatía (Marfan, Ehlers-Danlos). – Arterias coronarias anómalas: en general producen una repercusión hemodinámica importante en el período de lactante, aunque posteriormente se pueden manifestar como muerte súbita o síntomas relacionados con el ejercicio (síncope, dolor torácico de tipo isquémico). El ECG puede mostrar signos de isquemia miocárdica o de infarto antiguo, si bien puede ser completamente normal. c) Fenómenos inflamatorios 2,3,8,10 : – Miocarditis: los niños mayores pueden quejarse de dolor torácico. Siempre se acompaña de taquicardia y suele asociarse a palpitaciones, disnea de esfuerzo y afectación del estado general. En la auscultación cardíaca se pueden objetivar tonos apagados y ritmo de galope. El ECG muestra potenciales disminuidos, depresión del segmento ST e inversión de la onda T. – Pericarditis: dolor precordial/retroesternal de instauración relativamente rápida aunque no brusca, intenso (no opresivo, sin cortejo vegetativo), que aumenta con movimientos torácicos, inspiración, decúbito y tos, y mejora en sedestación con el tronco inclinado hacia delante. Puede auscultarse un roce pericárdico. En el ECG se objetiva una elevación difusa del segmento ST con o sin un descenso del segmento PR. d) Enfermedad de Kawasaki: ante niños que la hayan padecido debemos considerar firmemente la posibilidad de un origen isquémico coronario ante dolor torácico intenso. Tras la fase inflamatoria vasculítica inicial, se puede producir (sobre todo si se dan aneurismas coronarios) reemplazo por tejido fibroso, causando estenosis en las arterias coronarias. e) Vasoespasmo coronario/vasooclusión coronaria: – Vasoespasmo coronario primario: extremadamente infrecuente, pero bien descrito en la literatura pediátrica. Dolor torácico de tipo isquémico. El ECG muestra la elevación del segmento ST y la inversión de la onda T. En la analítica sanguínea se elevan los enzimas cardíacos (CPK-MB y troponinas). Puede llegar a ocasionar infarto. – Vasoespasmo coronario secundario al consumo de cocaína: el niño presenta los mismos hallazgos que en el vasoespasmo primario. Se encuentra ansioso/confuso y frecuentemente hipertenso. – Vasooclusión coronaria: puede darse en niños con drepanocitosis. Es muy importante en estos pacientes asegurar un adecuado estado de hidratación para evitar el desarrollo de crisis vasooclusivas en las arterias coronarias o en otros territorios. f) Vasculares: – Rotura o disección aórtica: muy infrecuente, aunque existe riesgo aumentado en conectivopatías (sobre todo en el síndrome de Marfan), síndrome de Turner, síndrome de Noonan y pacientes con válvula aorta bicúspide. Produce dolor torácico/abdominal muy intenso, disnea y signos de bajo gasto. – Tromboembolismo pulmonar 10 : inicio brusco con dolor pleurítico, disnea, tos, taquicardia y taquipnea. En ocasiones asocia fiebre y hemoptisis. Factores de riesgo: toma de anticonceptivos orales, traumatismos graves con fracturas, inmovilidad prolongada, cardiopatías congénitas con cortocircuitos intracardíacos, obesidad mórbida y derivación ventriculoatrial por hidrocefalia. Se puede orientar el diagnóstico mediante analítica sanguínea (elevación del dímero D), ECG (signos de sobrecarga derecha, patrón S1Q3T3: onda S en I, onda Q en III, inversión de la onda T en III), ecocardiografía (dilatación del ventrículo derecho, aumento de las presiones vasculares pulmonares) y radiografía de tórax (hiperclaridad segmentaria, atelectasia basal laminar, derrame pleural, infiltrado alveolar triangular). Se confirma mediante tomografía helicoidal o gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión.7. Otras (< 1%): a) Mastalgia: se da tanto en niñas como en niños. En niñas pospuberales suele deberse a lesiones quísticas. En edad puberal generalmente forma parte en ambos sexos del desarrollo normal. b) Herpes zoster: dolor muy intenso, unilateral, localizado en un dermatoma. Hipersensibilidad de la zona afecta. Precede en unos días a la erupción vesicular. Aproximación diagnóstica El objetivo principal es descartar una causa cardiovascular del dolor, que es, además, el principal motivo de preocupación en el paciente y la familia 2,3,8,11,12,1. Anamnesis a) Características del dolor: - Inicio y fin: cuando son bruscos y acompañados de palpitaciones orienta hacia las taquicardias paroxísticas. - Intensidad del dolor: dolores muy intensos orientan hacia una patología orgánica en general y cardíaca en particular. Hay que tener cuidado si interfieren con las actividades cotidianas o asocian cortejo vegetativo. - Duración y periodicidad: las dolencias de larga evolución tienen menor probabilidad de deberse a una base orgánica. - Tipo de dolor: el dolor isquémico es opresivo, el musculoesquelético y el idiopático se definen muchas veces como tipo pinchazo, el retroesternal quemante orienta hacia reflujo gastroesofágico/esofagitis. - Localización e irradiación: en general, un dolor localizado y que no irradia es menos sugestivo de enfermedad grave. - Condicionantes: la relación con la ingesta orienta hacia una patología digestiva. Cuando la clínica se da única o preferentemente durante el ejercicio físico, hay que sospechar patología cardíaca/asma inducidos por el ejercicio. Se debe indagar sobre posibles traumatismos o ejercicio intenso (musculoesquelético), tos intensa o persistente (respiratorio), ansiedad o ingesta de drogas (cocaína). Un dolor nocturno que despierta al niño orienta a organicidad. - Relación con postura/respiración/ movimientos: el reflujo gastroesofágico empeora en decúbito. La pericarditis empeora en decúbito y mejora en sedestación inclinando el tronco hacia delante. Un empeoramiento con la respiración profunda sugiere irritación pleural o patología de la pared torácica. El empeoramiento con los movimientos orienta hacia una causa musculoesquelética. - Síntomas acompañantes: su presencia hace que sea más probable la existencia de un sustrato orgánico. Fiebre y disnea orientan hacia la neumonía; síncope y cortejo vegetativo hacia la cardiopatía; palpitaciones hacia la taquiarritmia; derrame pleural y síndrome general, en ausencia de neumonía, pueden orientar hacia un proceso neoplásico. b) Antecedentes: - Personales: indagar sobre la presencia de enfermedades de base que puedan orientar hacia el origen del dolor: asma; cardiopatía congénita no corregida/corregida pero con lesiones residuales importantes; válvula aorta bicúspide (rotura/disección aórtica); miocardiopatía; taquiarritmias patológicas o sustrato arritmogénico como QT largo, QT corto, síndromes de preexcitación o síndrome de Brugada; trastornos de la coagulación (embolismo pulmonar); conectivopatía (prolapso mitral, disección aórtica); determinados síndromes como Noonan o Turner (rotura/disección aórtica); enfermedad de Kawasaki (isquemia coronaria); y drepanocitosis (vasooclusión coronaria). - Familiares: interrogar acerca de la muerte súbita de origen cardíaco o desconocido, especialmente en personas menores de 50 años; miocardiopatías, sobre todo hipertrófica; taquiarritmias o sustrato arritmogénico como QT largo, QT corto, síndromes de preexcitación o Brugada.2. Exploración física Antes de centrarnos en el tórax, se deben tomar las constantes del paciente (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, saturación transcutánea de oxígeno y tensión arterial) y realizar una exploración física general. La existencia de afectación del estado general orienta hacia una patología grave, aunque en muchas ocasiones es secundaria a la gran ansiedad y preocupación que este proceso conlleva. - Abdomen: debe valorarse cuidadosamente, pues no es infrecuente que los niños refieran dolor torácico ante trastornos abdominales. - Tórax: se debe inspeccionar y palpar la totalidad del tórax (también las regiones mamarias), incluyendo cada unión condrocostal y condroesternal (para ello emplearemos el pulpejo de los dedos), así como los principales grupos musculares (pectorales, hombros, dorsales, lumbares). La reproducción del dolor con estas maniobras es diagnóstica de origen musculoesquelético (no se precisará por lo general de la realización de pruebas complementarias). - Auscultación cardíaca: evaluar la presencia de soplos patológicos (cardiopatías congénitas/miocardiopatía hipertrófica), roces (pericarditis), tonos apagados (miocarditis, derrame pericárdico) o crepitación sincrónica con la sístole (neumomediastino). - Auscultación pulmonar: evaluar la ventilación en todos los segmentos pulmonares (hipoventilación en neumotórax, neumonía, derrame pleural), soplo tubárico (derrame pleural) y estertores (neumonía).3. Pruebas complementarias No siempre deben solicitarse ante un niño con dolor torácico (por ejemplo, si no es un dolor muy intenso y se ha llegado a un diagnóstico tras la anamnesis y la exploración física). En ocasiones están indicadas en casos de gran ansiedad tanto en el niño como en su familia, pues su realización tiene un efecto tranquilizante, si bien conviene tener en cuenta que a veces les refuerza la idea de que padece un problema orgánico grave. a) Radiografía de tórax: - Indicaciones: dolor muy intenso, sospecha de fractura costal, traumatismo potencialmente grave (accidente de tráfico, caída de altura), sospecha de ingesta de cuerpo extraño (o un cáustico) y gran ansiedad en el niño o la familia. - Evaluar: las estructuras óseas, el parénquima y la vascularización pulmonar, la presencia de aire ectópico, la silueta cardíaca y de los grandes vasos. b) ECG 13-15 : - Indicaciones: dolor muy intenso; dolor desencadenado con el ejercicio; asociado a síncope, palpitaciones o taquicardia; datos sugestivos de dolor isquémico; gran ansiedad en el niño o la familia. - Evaluar: ondas Q patológicas (miocardiopatía hipertrófica, infarto antiguo); signos de hipertrofia ventricular izquierda grave (miocardiopatía hipertrófica, cardiopatía congénita con obstrucción al tracto de salida ventricular izquierdo); elevación del segmento ST (pericarditis, isquemia); inversión de la onda T (miocardiopatía, hipertrofia ventricular grave); sustrato arritmogénico (síndromes de preexcitación, QT largo, QT corto, síndrome de Brugada). c) Otras: - Analítica sanguínea: valorar hemograma y rectantes de fase aguda en procesos infecciosos/inflamatorios (neumonía, miocarditis, pericarditis); enzimas cardíacos (CPK-MB, troponinas) en sospecha de isquemia coronaria/miocarditis/pericarditis. - Otras pruebas de imagen: se valorarán de forma individualizada en función de la situación clínica y la sospecha diagnóstica concreta: ecocardiografía (cardiopatía congénita, miocardiopatía, tromboembolismo pulmonar, miocarditis, pericarditis), tomografía computarizada (politraumatismo; helicoidal si se sospecha de tromboembolismo pulmonar), resonancia magnética, etc. Tratamiento Será individualizado según la etiología 2,3,6,8,11, Existe una pauta general orientativa: - Idiopático o musculoesquelético: tranquilizar al niño y a la familia, insistiendo acerca de la benignidad del proceso. Valorar los antiinflamatorios y el reposo relativo. - Respiratorio: tratamiento de asma (tos, neumonía) según los protocolos específicos. Drenar el neumotórax si se produce repercusión. En neumomediastino, generalmente hay que mantener una actitud conservadora (analgesia, reposo relativo). - Digestivo: ante un reflujo gastroesofágico o esofagitis, se debe pautar un tratamiento antiácido y remitir a la consulta de digestivo. La actuación se llevará a cabo según protocolos en ingesta de cáustico o cuerpo extraño. - Psicógeno: valorar la asistencia psiquiátrica. - Cardíaco: en función de la causa. Criterios de derivación Se detallan en el algoritmo de manejo inicial de la figura 1, Se derivarán al hospital aquellos casos en que esté indicado el ingreso, o bien ante la necesidad de realizar pruebas complementarias que no estén disponibles en Atención Primaria. Se enumerarán los criterios por los que el niño debe ser remitido a la consulta ordinaria de cardiología pediátrica. Bibliografía 1. Gastesi Larrañaga M, Fernández Landaluce A, Mintegui Raso S, Vázquez Ronco M, Benito Fernández J. Dolor torácico en urgencias de pediatría: un proceso habitualmente benigno. An Pediatr (Barc).2003;59:234-8.2. Cava JR, Sayger PL. Chest pain in children and adolescents. Pediatr Clin N Am.2004;51:553-68.3. Park MK. Child with chest pain. In: Park MK, editor. Pediatric Cardiology for practitioners.5. a ed. Philadelphia: Mosby, Elsevier Health Science; 2008.p.499-507.4. Gumbiner CH. Precordial catch syndrome. South Med J.2003;96:38-41.5. Porter GE. Slipping rib syndrome: an infrequently recognized entity in children: a report of three cases and review of the literature. Pediatrics.1985;76:810-3.6. Anzai AK, Merkin TE. Adolescent chest pain. Am Fam Physician.1996;53:1682-8.7. Richter JE. Gastroesophageal reflux disease as a cause of chest pain. Medical Clin N Am.1991;75:1065-80.8. García Angleu A, González Vila L, Herrera del Rey C. Dolor torácico en el niño. Protocolos de la Sociedad Española de Cardiología Pediátrica, 2005, Disponible en www.secardioped.org/protocolos/protocolos/Capitulo_27.pdf 9. Alpert MA, Mukerji V, Sabeti M, Russell JL, Beitman BD. Mitral valve prolapse, panic disorder, and chest pain. Med Clin N Am.1991;75:1119-33.10. Bonillo Perales A, Batlles Garrido J, Rubí Ruiz T, González Jiménez Y, Aguirre Rodríguez J, Muñoz Hoyos A. Tromboembolismo pulmonar. An Pediatr (Barc).2003;58:22-9.11. Ferrés i Serrat F, García Algas F. Dolor torácico. Protocolos de Urgencias de la Asociación Española de Pediatría, 2008, Disponible en www.aeped.es/protocolos/urgencias/9.pdf 12. Benito FJ, Mintegui S, Sánchez J. Dolor torácico. Diagnóstico y tratamiento de urgencias pediátricas.2009. Hospital de Cruces, Disponible en http://urgenciaspediatria.hospitalcruces.com/doc/generales/proto/Cap10.2dolortoracico.pdf 13. Pérez-Lescure Picarzo FJ. Guía rápida para la lectura sistemática del ECG pediátrico. Rev Pediatr Aten Primaria.2006;8:319-26.14. Pérez-Lescure FJ, Echávarri Olavarría F. El electrocardiograma en Pediatría de Atención Primaria (I). Aspectos generales, indicaciones e interpretación sistemática. Rev Pediatr Aten Primaria.2005;7:277-302.15. Pérez-Lescure FJ, Echávarri Olavarría F. El electrocardiograma en Pediatría de Atención Primaria (II). Cambios relacionados con la edad y arritmias básicas. Rev Pediatr Aten Primaria.2005;7:463-80. Dirección para correspondencia: David Crespo Marcos, [email protected]

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¿Cuánto tiempo dura un dolor precordial?

Dolor Torácico – Cardiología Lugo PUEDE CORRESPONDER A PATOLOGÍAS BANALES O SER EL PRELUDIO DE UNA ENFERMEDAD GRAVE, INCLUSO MORTAL. El dolor torácico es una de las causas más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias. Se calcula que son entre un 5 y un 20% del total de las consultas.

  • Para protocolizar el diagnostico de pacientes que acuden a urgencias, los servicios de cardiología han puesto en marcha las unidades de dolor torácico, con la idea de identificar a los pacientes de alto riesgo para su diagnóstico y tratamiento precoz.
  • PERFILES DEL DOLOR TORÁCICO:
  • 1.- ISQUÉMICO :

Generalmente se produce por obstrucciones de las arterias coronarias que nutren al corazón. Se describe habitualmente como opresivo. Suele ser retroesternal e irradia a brazo izquierdo, ambos brazos o a la espalda. En ocasiones es epigástrico, en la boca del estómago, en cuyo caso irradia por todo el centro del pecho llegando incluso al cuello y mandíbula.

  1. Es poco probable que sea coronario si el dolor irradia a región abdominal, o por encima del cuello, si es a punta de dedo o cambia con los movimientos o la respiración.
  2. Mejoran con nitritos sublinguales: cafinitrina, vernies
  3. 2.- PERICÁRDITICO :

Se produce por inflamación del pericardio, unas membranas que envuelven el corazón. Suele ser un dolor muy intenso que aumenta al respirar. Típicamente empeora al estar acostado, por lo que los pacientes se encuentran mejor de pie. A veces puede afectar también al músculo cardiaco (miocarditis) y el dolor se puede parecer más al dolor coronario.

  1. Puede ser debido a muchas causas, aunque las más frecuente es una infección por un virus.3.- DISECCIÓN DE AORTA : Se produce por la ruptura de las capas internas de la aorta.
  2. Es una patología muy grave.
  3. Dolor súbito y muy intenso.
  4. Suele empezar en región interescapular (entre los dos omóplatos), e irradiar a cuello, espalda, y región anterior de tórax.
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A medida que avanza la disección el dolor continúa en ambos flancos, abdomen y piernas.4.- PLEURÍTICO : Se produce por inflamación de la pleura, una membrana que recubre los pulmones. Es punzante, aumenta al respirar, y con la tos. Su localización es costal, aunque a veces puede ser también retroesternal.

Puede aparecer en bronquitis, neumonías, neumotórax, tumores pulmonares y en el tromboembolismo pulmonar (coágulos de sangre que obstruyen las arterias pulmonares).5.- ESOFÁGICO : Se debe al paso de contenido gástrico al esófago. El dolor se describe como quemante. Suele empezar en el epigastrio, la boca del estómago, e irradiarse a región retroesternal y a la garganta.

Su duración es variable, desde minutos hasta varias horas. Empeoran con la toma de fármacos, alcohol, comidas y al acostarse. El dolor por espasmo esofágico es similar al isquémico y mejora también con nitritos sublinguales.6.- OSTEOMUSCULAR : Dolor producido por problemas óseos (fracturas) o musculares (contracturas), tendinitis.

Se localizan en la zona afectada. Empeoran con los movimientos, tos, respiración Pueden durar horas, o días. Puede haber un antecedente de traumatismo o ejercicio físico previo.7.- NEUROLÓGICAS : Suelen tener un carácter lancinante o quemante. El ejemplo más típico es el del herpes zoster. El dolor puede aparecer días antes de que aparezca el exantema con las vesículas típicas.8.- PSICÓGENAS : A veces por depresión o ansiedad pueden aparecer dolores torácicos que son muy variables y se describen desde opresivos a pinchazos.

Pueden durar desde poco tiempo a horas o días. Suelen acompañarse de síntomas por ansiedad. Suele estar presente la fatiga, que es más bien hiperventilación, mareos, palpitaciones, o parestesias.9.- OTRAS CAUSAS: Anemia severa, hipoxemia severa, tirotoxicosis, causas mamarias, post-pericardiectomía, idiopática (que no se conoce la causa), etc Ante la presencia de un dolor torácico debemos descartar la presencia de una patología grave, como las distintas causas a las que nos hemos referido.

  • Victor Puebla Rojo
  • Unidad de Hospitalización y Cuidados Intermedios.
  • Servicio de Cardiología
  • Hospital Universitario Lucus Augusti

: Dolor Torácico – Cardiología Lugo
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¿Qué signo es Randall?

Los signos como personajes de Monsters Inc. James P. ”Sulley” Sulivan: Leo, Tauro, Libra. Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image. Mike Wazowki: Sagitario, Aries, Géminis. Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image. Boo: Piscis, Cáncer, Acuario. Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image. Randall: Capricornio, Escorpio, Virgo. Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image. : Los signos como personajes de Monsters Inc.
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¿Qué es la angina de Ludwig?

Causas. La angina de Ludwig es un tipo de infección bacteriana que compromete el piso de la boca, debajo de la lengua. A menudo se presenta después de una infección de las raíces de los dientes (como un absceso dental) o una lesión en la boca. Esta afección no es frecuente en niños.
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¿Qué es la angina de Prinzmetal?

Angina de Prinzmetal – Facultad de Medicina Trastorno cardíaco caracterizado por ciclos de angina, causada por vasoespasmo, un estrechamiento de las arterias coronarias causada por contracción del músculo liso de la pared del vaso más que por arterioesclerosis.

  1. Fue descrita en 1959 por el cardiólogo americano Myron Prinzmetal (1908-1987).
  2. Este trastorno ocurre en aproximadamente 4% de los pacientes con angina inestable con una prevalencia cinco veces mayor en los hombres que las mujeres de edades de 40 – 50 años.
  3. El fumar cigarrillos, el alcohol y la cocaína son los factores de riesgo más importantes.

Es un tipo de oclusión arterial está asociado a espasmos del endotelio coronario, causando oclusión, disminuyendo o deteniendo temporalmente el flujo sanguíneo que nutre al corazón. Los síntomas por lo general ocurren entre medianoche y temprano en la mañana, en reposo, y no con el esfuerzo, a diferencia de la angina típica.

Si existe aterosclerosis concomitante, es por lo general leve o al menos no en proporción al grado de los síntomas. El examen más común es la angiografía coronaria, ecoestrés con dobutamina, etc. La aparición de espasmos exagerados confirman el diagnóstico del síndrome de Prinzmetal. Con frecuencia se observan cambios específicos en el ECG, por ejemplo, un desnivel del segmento ST.

Las enzimas cardíacas como la la troponina I pueden estar elevadas, si la isquemia causa daño al miocardio. El diagnóstico y tratamiento tempranos previenen eventos como un infarto e incluso la muerte súbita. La angina de Prinzmetal típicamente responde a los nitratos y bloqueadores de los canales de calcio.
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¿Por qué duele en medio del pecho?

Los primeros auxilios para el dolor en el pecho dependen de la causa. La causa de dolor en el pecho puede variar desde problemas menores, como acidez estomacal o estrés emocional, hasta emergencias médicas graves, como un ataque cardíaco o un coágulo de sangre en los pulmones (embolia pulmonar).
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¿Qué hacer cuando un paciente llega con dolor precordial?

Resumen El dolor precordial es un síntoma bastante frecuente, la importancia de su correcto abordaje radica en las implicaciones que conlleva, ya que no hay ningún dato que por sí solo determine el correcto diagnóstico. Presentamos el caso de un paciente diabético que acude a la consulta refiriendo un dolor precordial atípico, que pese a un diagnóstico de sospecha inicial correcto, precisó de valoración hospitalaria por el riesgo cardiovascular implícito en este tipo de pacientes, así como por la variabilidad de la presentación de los cuadros coronarios en los diabéticos.

Palabras clave: Dolor precordial Pericarditis Diagnóstico Abstract Precordial pain is a fairly common symptom. The importance of it correct approach lies in the implications it may have, since there is no data as such to determine a correct diagnosis. We present the case of a diabetic patient who was seen due to having an unusual precordial pain, who despite a correct initial suspected diagnosis, required a hospital assessment due to the implicit cardiovascular risk in this type of patient, and to the variety of ways coronary symptoms are presented in diabetics.

Keywords: Precordial pain Pericarditis Diagnosis Texto completo Introducción El dolor torácico es un motivo de consulta muy frecuente en atención primaria, resultando que casi uno de cada 4 se deben a un síndrome coronario agudo (SCA) 1, El elevado riesgo a corto plazo de estos pacientes exige un diagnóstico preciso y precoz.

  1. En el momento de la consulta, una baja proporción de SCA pueden ser identificados como inconfundibles, en función de su presentación clínica, además sólo el 20% tienen alteraciones electrocardiográficas significativas.
  2. Por lo tanto, en el resto de los casos son las características del dolor o los síntomas equivalentes la única herramienta diagnóstica disponible para tomar la decisión más correcta.
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Entonces, ¿cómo sospechar que estamos ante una urgencia? Tenemos que recordar que no existe un patrón sintomático fidedigno y fiable para identificar los SCA. De hecho, en el infarto agudo y la angina inestable los pacientes suelen tener dolores de reposo prolongados, sin relación con el esfuerzo y pueden no responder a nitroglicerina sublingual.

  • Es más, muchas veces pueden aparecer dolores atípicos, o síntomas distintos del dolor, como es el caso de la disnea.
  • Por eso, la experiencia del médico por un lado, y la expresión individual de la enfermedad por el otro, serán las que determinen el acierto diagnóstico.
  • Ambos factores son muy variables, por lo que cada caso es representativo de sí mismo y no fácilmente generalizable al resto.

Las características del dolor deben analizarse como un modelo multifactorial para aproximarse al diagnóstico, pero ninguna característica en concreto es suficiente por sí misma: por ejemplo, la irradiación típica está presente sólo en el 20% de los casos 2, y la sudoración profusa, náuseas y vómitos varían de acuerdo a los diferentes estudios, pero siempre están por debajo del 50% 1,

Por otro lado, características que suelen utilizarse para sospechar una etiología no coronaria pueden estar presentes en algunos infartos, tales como la palpación dolorosa (5% de los infartos), y la descripción «punzante» o «pleurítica» (5% de los casos) 1, Debido a la importancia de identificar un SCA, es preferible ser más sensible que específico, por lo que, ante un cuadro predominantemente atípico pero con alguna característica típica, debería considerarse un detenido estudio especialmente en pacientes con elevado riesgo cardiovascular.

No existe ningún consenso que señale que los pacientes con SCA, aunque sean de «bajo riesgo», puedan ser enviados a su domicilio tras la consulta inicial. De hecho, deben tener marcadores séricos negativos para ser considerados de bajo riesgo, lo cual implica, como mínimo, 6 h de observación para esperar la «mínima» ventana de liberación de los mismos con una sensibilidad diagnóstica aceptable.

  1. Únicamente la confirmación de una etiología alternativa que explique el malestar puede conducir al diagnóstico de dolor no coronario con alta probabilidad (ansiedad, enfermedad ulcerosa, reflujo gastroesofágico, pericarditis aguda, pleuritis, etc.).
  2. El caso clínico que presentamos creemos que reúne una serie de características que pueden ser de utilidad para nuestra práctica diaria: se trata de un paciente con elevado riesgo cardiovascular que acude de forma urgente por un dolor «atípico».

Caso clínico Paciente diabético de 75 años de edad en tratamiento con insulina, antidiabéticos orales y ácido acetilsalicílico100 mg/día. Hace 5 días consultó por cuadro bronquial que tratamos con amoxicilina-clavulánico y paracetamol. Acudió a consulta por dolor torácico de menos de 24 h de evolución, con sensación opresiva, que se irradiaba hacia la espalda, no tolerando el decúbito por disnea.

  • En la exploración se encontraba normoperfundido, bien hidratado, con sensación de enfermedad, sin edemas, signos de insuficiencia cardiaca, sudoración ni fiebre.
  • Tensión arterial (TA): 152/90 mm Hg; frecuencia cardiaca (Fc): 90 latidos por minuto; saturación de oxígeno (SatO 2 ) por pulsioximetría: 98%, y glucemia: 285 mg/dl.

La auscultación pulmonar mostraba una hipofonesis generalizada; dolor torácico a la inspiración profunda que se incrementaba en posición de decúbito. La auscultación cardiaca no presentaba soplos ni roce. Se realizó electrocardiograma ( fig.1 ) que presentaba elevación difusa del segmento ST.

• Radiografía de tórax: ausencia de cardiomegalia y sin alteraciones en el parénquima pulmonar. • Hemograma: leucocitos 8.500 /ul (N: 64,8%; Hb:15,1; hematócrito: 45,2): normal.

Bioquímica: urea: 33 mg/dl; creatinina: 0,71 mg/dl; iones normales; glucemia: 304 mg/dl.

• Marcadores cardiacos: troponina I: 0,03 (valores normales: 0,01-0,5 ng/ml); mioglobina: 21,1 (valores normales: 17-106 ng/ml). • Coagulación: normal.

Con el diagnóstico de pericarditis aguda no complicada, el paciente recibió el siguiente tratamiento y recomendaciones: evitar esfuerzos físicos intensos durante 3 semanas; ibuprofeno 600 mg cada 8 h una semana, posteriormente cada 12 h otra semana y cada 24 h una semana más y suspender.

  1. Omeprazol 20 mg cada 24 h durante la duración del tratamiento.
  2. Colchicina 0,5 mg cada 24 h durante 3 meses.
  3. Control por su médico de atención primaria.
  4. Discusión En este caso, el diagnóstico de sospecha de pericarditis aguda se confirmó tras el estudio hospitalario; había datos que lo sugerían intensamente como el antecedente de catarro (posiblemente viral) y las características del dolor que se incrementaba con la inspiración y con el decúbito.

Pero aunque el diagnóstico inicial era el correcto, recordemos que se trataba de un paciente diabético, y por tanto con un elevado riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, y además en este tipo de pacientes los síntomas de isquemia coronaria pueden no ser tan llamativos ni tan «típicos» como en los no diabéticos, por tanto la derivación al hospital, aunque tranquilizando e informando correctamente al paciente, creemos que fue la actitud más adecuada por parte de su médico.

1. Dolor precordial /retroesternal, lancinante, irradiado a espalda, que aumenta con la respiración y con el decúbito (dolor torácico pericardítico típico). Frecuentemente cursa con fiebre o antecedente de infección viral en los días previos. 2. Roce pericárdico, presente en el 60-85% de los casos 3, 3. Alteraciones electrocardiográficas 4,

a) Estadio I: supradesnivelación cóncava del segmento ST en casi todas las derivaciones; ondas T positivas. Descenso del segmento PR. b) Estadio II: normalización del segmento ST. Aplanamiento de onda T; en la mayoría el segmento PR se alarga y aplana. c) Estadio III: Inversión de la onda T (sin Q patológica). d) Estadio IV: normalización de la onda T.

4. Derrame pericárdico nuevo o acentuación de uno preexistente 4,

La importancia de su correcto diagnóstico radica en la implicación y el alto riesgo que conllevan algunos de sus posibles diagnósticos diferenciales: disección aórtica, síndrome coronario agudo y tromboembolismo pulmonar; asimismo, aunque de menos gravedad, también puede sugerir una enfermedad por reflujo gastroesofágico o la osteocondritis condrocostal (síndrome de Tietze) 5,

Generalmente, como en el caso que nos ocupa, se debe de observar la evolución del paciente en el medio hospitalario para descartar la presencia de un infarto de miocardio o la posibilidad de un taponamiento cardiaco, aunque hay una serie de criterios que implicarían el ingreso hospitalario: fiebre superior a 38 °C, pacientes inmunodeprimidos o en tratamiento anticoagulante, antecedentes de traumatismo torácico, miocarditis o falta de respuesta al tratamiento convencional 3,4,

Si el paciente no presenta ninguna complicación, se remite a su domicilio para que sea su médico atención primaria quien controle la evolución de los síntomas 4, Respecto a las pruebas complementarias que pueden realizarse ante la sospecha de una pericarditis aguda 4, destacamos la utilidad de:

• Radiografía de tórax: la existencia de alteraciones pulmonares y mediastínicas puede ayudar en el diagnóstico etiológico, y la presencia de cardiomegalia en ausencia de otra enfermedad puede indicar la presencia de derrame pericárdico. • Electrocardiograma: con las alteraciones ya señaladas en apartados anteriores. • Ecocardiograma: no es necesario realizarlo en todos los casos, pero sin embargo es obligado en presencia de derrame pericárdico o para detectar posibles complicaciones como taponamiento cardiaco. • Control analítico y análisis de enzimas cardiacas: la elevación de la creatincinasa (CK) y su fracción MB es muy poco frecuente, sin embargo la elevación de troponinas se puede observar hasta en un 35-50% de los casos. En general refleja la inflamación del epicardio, sin que esto implique peor pronóstico. No obstante, este hallazgo obliga a descartar miocarditis aguda e infarto agudo de miocardio. • Pericardiocentesis y análisis de líquido pericárdico: se realiza con fines terapéuticos ante un taponamiento cardiaco y con fines diagnósticos en aquellos pacientes con alta probabilidad de una etiología específica o en los que persiste la sintomatología a pesar del tratamiento.

Al tratarse de una enfermedad banal, en la mayoría de las ocasiones, el tratamiento consiste en reposo relativo y salicilatos o antiinflamatorios no esteroideos, pero si el dolor no remite puede ser necesario el uso de corticosteroides. La principal indicación de los corticosteroides es cuando no se consigue el control de los síntomas con el tratamiento habitual o cuando el cuadro evoluciona de forma tórpida.

  • Se recomienda prednisona 60 mg/día durante una semana e ir reduciendo la dosis en un 50% cada 3 días para suspender el tratamiento cuando se complete el tercer día con 7,5 mg 2,
  • Este caso que presentamos tiene varias peculiaridades, entre ellas la clínica típica, pero en un paciente de edad superior a la media de presentación, ya que suele ser más frecuente en jóvenes adultos.

Por otra parte, el hecho de tratarse de un diabético hace que tomemos más precauciones, y también resulta llamativo el tratamiento indicado en el hospital: colchicina, ya que parece ser que nuestro paciente tenía antecedentes de un cuadro similar, mal definido, hace algunos años; siendo la colchicina a dosis de 0,5-1 mg cada 12 h, junto con los antiinflamatorios, el tratamiento de elección cuando se trata de una pericarditis recidivante o cuando no evoluciona correctamente; si se tolera, se debe mantener este fármaco durante unos 6 meses 4,

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Fontenla Cerezuela, A. Carcavilla Martínez. Enfermedad del pericardio y de los grandes vasos. Manual de Diagnóstico y Terapéutica Médica, 6. a edición, pp.281-291 A.L. Miracle Blanco, M.E. Barrios Garrido-Lestache, E. Mejía Martínez, J. Palacios Martínez, C.

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Pericarditis postinfarto. Manual de Medicina Intensiva, 3. a edición, pp.128-135 Copyright © 2010. Elsevier España, S.L. y SEMERGEN
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